Excelentes críticas universales, entre poéticas y flipadas, como merecen lo bello y lo sublime. “Mad Men” es el mundo más compacto presenciado en televisión. Se impone en el podio porque “El ala oeste de la Casablanca” –por cierto, también con Elisabeth Moss– adolecía de ciertas concesiones al espectáculo que aquí no proceden. Enorme.
El episodio, puro teatro mayúsculo, entre la tragedia y la coña (¡la vida!), supone, ante todo, un antes y un después. Un amanecer en la vida de Don Draper (¿seguro?, ¿hasta cuándo?); un clímax que se transformará en bisagra argumental. Magnífico.
Pero luego tenemos que ser justos: si hay capítulos así de gloriosos es porque los demás han tejido el “crescendo”, el laberinto, la asfixia, como bestias esclavizadas.
Ya que algunos se obstinan a mezclar fútbol con merinas, este episodio es un heroico Van Basten que aparece, tan artístico como letal, para resolver el juego épico teñido de naranja.

Segueixo sense veure sèries, tot i que després de llegir-te m’estan entrant ganes. Salut, URY.
Per: jordicine el 30/09/2010
a les 9:26 AM